Messaggio al I Congresso latinoamericano per la Pastorale familiare
Queridos hermanos:
Me uno de coraz�n a todos los participantes en este I Congreso latinoamericano de Pastoral familiar, organizado por el CELAM, y los felicito por esta iniciativa a favor de un valor tan querido e importante hoy en nuestros pueblos.
�Qu� es la familia? M�s all� de sus acuciantes problemas y de sus necesidades perentorias, la familia es un "centro de amor", donde reina la ley del respeto y de la comuni�n, capaz de resistir a los embates de la manipulaci�n y de la dominaci�n de los "centros de poder" mundanos. En el hogar familiar, la persona se integra natural y arm�nicamente en un grupo humano, superando la falsa oposici�n entre individuo y sociedad. En el seno de la familia, nadie es descartado: tanto el anciano como el ni�o hallan acogida. La cultura del encuentro y el di�logo, la apertura a la solidaridad y a la trascendencia tienen en ella su cuna.
Por eso, la familia constituye una gran "riqueza social" (cf. Benedicto XVI, Carta enc. Caritas in veritate, 44). En este sentido, quisiera subrayar dos aportes primordiales: la estabilidad y la fecundidad.
Las relaciones basadas en el amor fiel, hasta la muerte, como el matrimonio, la paternidad, la filiaci�n o la hermandad, se aprenden y se viven en el n�cleo familiar. Cuando estas relaciones forman el tejido b�sico de una sociedad humana, le dan cohesi�n y consistencia. Pues no es posible formar parte de un pueblo, sentirse pr�jimo, tener en cuenta a los m�s alejados y desfavorecidos, si en el coraz�n del hombre est�n fracturadas estas relaciones b�sicas, que le ofrecen seguridad en su apertura a los dem�s.
Adem�s, el amor familiar es fecundo, y no s�lo porque engendra nuevas vidas, sino porque ampl�a el horizonte de la existencia, genera un mundo nuevo; nos hace creer, contra toda desesperanza y derrotismo, que una convivencia basada en el respeto y en la confianza es posible. Frente a una visi�n materialista del mundo, la familia no reduce el hombre al est�ril utilitarismo, sino que da cauce a sus deseos m�s profundos.
Finalmente, quisiera decirles que, desde la experiencia fundante del amor familiar, el hombre crece tambi�n en su apertura a Dios como Padre. Por eso el Documento de Aparecida indic� que la familia no debe ser considerada s�lo objeto de evangelizaci�n, sino tambi�n agente evangelizador (cf. nn. 432, 435). En ella se refleja la imagen de Dios que en su misterio m�s profundo es una familia y, de este modo, permite ver el amor humano como signo y presencia del amor divino (Carta enc. Lumen fidei, 52). En la familia la fe se mezcla con la leche materna. Por ejemplo, ese sencillo y espont�neo gesto de pedir la bendici�n, que se conserva en muchos de nuestros pueblos, recoge perfectamente la convicci�n b�blica de que la bendici�n de Dios se transmite de padres a hijos.
Conscientes de que el amor familiar ennoblece todo lo que hace el hombre, d�ndole un valor a�adido, es importante animar a las familias a que cultiven relaciones sanas entre sus miembros, a que sepan decirse unos a otros "perd�n", "gracias", "por favor", y a dirigirse a Dios con el hermoso nombre de Padre.
Que Nuestra Se�ora de Guadalupe alcance de Dios abundantes bendiciones para los hogares de Am�rica y los haga semilleros de vida, de concordia y de una fe robusta, alimentada por el Evangelio y las buenas obras. Les pido el favor de rezar por m�, pues lo necesito.
Fraternalmente,
FRANCISCO
Messaggio del Santo Padre al I Congresso latinoamericano per la Pastorale familiare - 6/08/2014
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Le relazioni basate sull'amore fedele, fino alla morte, come il Matrimonio, la paternit�, l'essere figli, la fratellanza, si apprendono e si vivono all'interno del nucleo familiare. Quando queste relazioni formano il tessuto di una societ� umana, le danno coesione e consistenza.

- Papa Francesco -
L'amore familiare � fecondo, non solo perch� genera nuove vite, ma perch� amplia l'orizzonte dell'esistenza, genera un mondo nuovo; ci fa credere, contro ogni disperazione e disfattismo, che una convivenza basata su rispetto e fiducia sia possibile.

- Papa Francesco -
La famiglia � "centro d'amore", dove regna la legge del rispetto e della comunione, capace di resistere agli attacchi della manipolazione e della dominazione dei "centri di potere" mondani.

- Papa Francesco -